Los estilistas y asesores de moda muchas veces nos centramos
en aconsejar sobre prendas y estilo a nuestras clientas mujeres, dejando al
sector masculino un poco apartado, como si no fuera importante también
ayudarles a que se vean –y se sientan- bien en su propia piel.
Cada vez son más los hombres que se preocupan por su imagen
personal, bien cuidándose con cosméticos específicos, perfumería o invirtiendo
en prendas especiales.
De esto es de lo que quería hablaros hoy: de la confección a
medida. Antaño era muy habitual ver a nuestros abuelos (o incluso a nuestros
padres) yendo a un sastre a confeccionarse un traje a medida. Esta experiencia se ha ido perdiendo con los
años, con
la llegada del fast fashion y las
cadenas de moda tipo franquicia que nos dan acceso a prendas confeccionadas
de manera industrial a un precio muy asequible pero pagando altos costes en
temas de sostenibilidad y ética laboral. Pero este es un tema en el que no quiero
profundizar hoy.
De pequeña recuerdo cuando el sastre de mi abuelo venía a su
casa a tomarle medidas, a enseñarle muestras de tejidos y como juntos escogían
la corbata, el pañuelo y los accesorios más adecuados. Era una experiencia
fascinante para mí ver a esos dos señores con su planta comentando sobre moda
con gusto, conocimiento y seriedad, de la misma manera que lo haría cualquiera
de nosotras con una amiga o con una diseñadora a la hora de confeccionarnos
alguna prenda a medida.
Tengo que reconocer que me siento fascinada por las marcas
que siguen apostando por la personalización de sus prendas porque son las que
realmente marcan la diferencia. Si lo pensáis un momento veréis que, aunque es
cierto que pagaréis un poco más por tener un traje a medida, no existe nada más
personal e intransferible que vuestro propio estilo. Hay marcas en varias
ciudades que se
dedican a hacer trajes a medida y esto me parece muy positivo, de cara a satisfacer
las necesidades de un cliente cada vez más exigente con respecto a su
imagen. Ese tipo de hombre que recuerda a
los dandies del siglo XIX, con sus
chaquetas perfectamente entalladas, las caídas impecables de los tejidos, las
hechuras clásicas y atemporales. Una época en la que el estilo y la clase eran
una seña de identidad.
Crédito fotos: Blackpier
En otro post os hablaré más del dandismo y os daré ideas sobre los cortes, el colorido y los textiles
más propicios para diferentes eventos o situaciones en las que tengáis que
llevar un traje pero hoy sólo quería acercarme a vosotros, hombres, para que
sepáis que a partir de ahora vuestro estilo tiene un lugar privilegiado en mi
blog.


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